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DIA 9 ( sábado, 12 de enero de 2008 ) La despedida y el regreso
Llegaron las primeras luces del alba y con ellas nuestro fotógrafo oficial, Alberto Pomares, aprovechó para hacer una tomas del Auyan Tepuy con los tonos rojizos del amanecer. Tuvimos un desayuno muy bueno en el restaurant, preparado por la gente de Enrique. Durante la mañana finalizamos algunos detalles logísticos-financieros con nuestro grupo de porteadores y su guía Santos y luego comenzamos a despedirnos. 



Vittorio llevó en su avión a Fidencio, Arturo y a Santos hasta el poblado de Kamarata, a solo 7 minutos de vuelo; esto les hubiese representado una caminata de 4 horas a la velocidad de ellos. 


Esa mañana también nos despedimos de los muchachos expedicionarios del otro grupo los cuales fueron transportados en dos aviones particulares. Nuestro grupo, por su parte, se dividió en dos partes: los que se irían en el avión de Elías Atencio, que fueron Daniel, Enrique y Pepe. El piloto Jacobo Reyes, apodado “el roncador”, por su fama de ruidoso durmiente en expediciones anteriores, llevó directamente a una clínica a Daniel quien todavía tenía muchas molestias por su lesión en la espalda; Enrique y Pepe esperarían al resto en el restaurant del Aeropuerto Caracas. El resto, los tres Albertos: Alberto Sadde, Alberto Sadde Jr y Alberto Pomares, junto con Vittorio despegamos de Uruyen casi a las 11:30 para dar un vuelo de reconocimiento sobre nuestra ruta de la expedición y para ver el Salto Ángel. 
Campamento KavacEsto último no fue posible por la gran nubosidad presente en esos momentos. Si pudimos hacer gran parte de nuestro recorrido por el aire y revivir nuestra reciente experiencia al sobrevolar las zonas de la Placa, los campamentos de la Antena, Dragón, Oso y Libertador y apreciar de nuevo como el terreno aparenta ser muy fácil de recorrer solo que esta vez ya sabíamos con certeza las dificultades reales del mismo. 
A las 15:05 llegamos finalmente al Aeropuerto Caracas donde nos esperaba el resto de los expedicionarios a excepción de Daniel, quien fue trasladado a una clínica de Caracas. En el aeropuerto tuvimos un agradable almuerzo y luego la partida con rumbo a nuestras casas luego de esta formidable y excepcional aventura. 
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